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TODOS LOS ANCLAJES DE
CUBIERTA SUFREN CON EL TIEMPO
Cualquier perno atornillado a través de la cubierta impone al trabajar en el plástico una presión que puede producir grietas. Por ello, los constructores usan refuerzos interiores que reparten el esfuerzo. El sistema más frecuente es el refuerzo de madera contrachapada incluida en el laminado, en sustitución de la espuma o balsa que ocupa el resto de la cubierta. Los expertos recomiendan usar, así mismo, una doble arandela (una de acero separada por una más blanda, que se adaptará a la superficie rugosa del estratificado) y un refuerzo de madera o material blando (tipo caucho) en el exterior, entre el herraje y la cubierta. Aun con todas esas precauciones, es alrededor de los herrajes donde hay que buscar los signos de grietas y deslaminación.
Obviamente,
cualquier herraje fijado sin tener en cuenta esas medidas -caso de una
polea o un rail añadido después de la construcción en una zona carente
de refuerzo de madera-, será el más sospechoso. En los puntos de esfuerzo,
como bases de candeleros, molinete, cabrestante y bitas de amarre, pueden
aparecer las quebraduras o grietas. Son debidas a que el esfuerzo realizado
ha sido superior a la resistencia del laminado. Eso
no quiere decir, sin embargo, que esté roto. Si el laminado ha perdido
toda su consistencia, el candelero o pieza se moverá libremente. Es bueno
examinar bajo cubierta, si se accede, mediante una linterna para ver si
las grietas traspasan. Si el laminado está muy deteriorado se apreciará
enseguida: se vuelve blanco y aparecen fibras sueltas.
Las
quebraduras alrededor de una landa de obenque son más preocupantes: avisan
de que el refuerzo situado bajo cubierta cede a la tensión del cable,
con lo cual la cubierta sufre. Lo que merece un examen a fondo, en tal
caso, es el refuerzo interior. Las
landas atornilladas a una pared (ya sea un mamparo o el propio casco,
como ocurre a veces en el baquestay o el estay de proa) pueden moverse
hacia arriba con la tensión. Basta que el número y diámetro de los tornillos
pasantes -o el espesor de la pared a la cual están atornillados no sea
”sobrado” respecto a la carga que tienen que soportar para que se aplaste
el material en la zona del taladro, convirtiendo el agujero redondo en
uno ovalado. Las landas consistentes en una pieza metálica, fuertemente
laminada al casco, dependen de la ingeniería aplicada a su diseño y construcción;
si están bien dimensionados, no se moverán nada, aunque pueden provocar
una cierta flexión cóncava en el casco. |