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GOLPES Y ESFUERZOS EN
LOS APÉNDICES SUMERGIDOS Lo
más seguro es que, con el tiempo, el agua haya conseguido penetrar dentro
de la pala del timón. La mayoría de timones están construidos con dos
medias palas de fibra, que encajan y se pegan mediante espuma sobre una
armadura metálica solidaria de la mecha. Si bien la junta puede ser totalmente
hermética, el agua acostumbra a lograr entrar. Y allí actúa contra la
estructura metálica. La
única forma de saber si eso ha ocurrido es despegar o ”abrir” las dos
medias palas y reemplazar la espuma deteriorada. Los skegs o alerones
son, estadísticamente, algunas de las piezas que más sufren: al margen
de que reciben golpes y abuso, ya de origen presentan debilidad, pues
es difícil laminar bien en ellos si son estrechos y forman parte del molde
principal. Hay capas de fibra sin empapar de resina, o lo contrario: masas
de resina sin fibra. Con el barco fuera del agua, hay que golpearlos con
fuerza para ver si tienen movimiento o muestran grietas. El
arbotante del motor no debería hacer agua y, sin embargo, a menudo la
hace. Las vibraciones de la transmisión pueden haber consentido el laminado
o la masilla que fija la pieza de bronce al casco. O puede haber ocurrido
algún accidente: a un cambio de atrás a avante a régimen alto, un cabo
arrollado a la hélice que giraba a toda velocidad, etc... En cuanto a las quillas u orzas con lastre, hay dos tipos distintos: las atornilladas al fondo del casco y las laminadas en él. Las primeras dependen para su integridad del estado de los pernos y de la solidez del laminado. Ya hemos hablado de los refuerzos o varengas que reparten el peso. Desmontando algún perno al azar se puede ver su estado (puede haberse oxidado) y el juego que puede haber adquirido el orificio debido a los esfuerzos y los impactos.
También
se comprobará la ausencia de grietas en la base del laminado y el correcto
trabajo de la arandela o placa que reparte el peso. Si todo esto está
bien, la junta de casco y lastre está bien aún cuando presente una raja
o incluso una cierta falta de alineación. Ningún encaje entre casco y
lastre es perfecto, y siempre hay que colocar entre ellos una cierta cantidad
de pasta elástica. Con el tiempo puede que se haga necesario volver a
apretar los pernos. Los cascos cuyo lastre va incluido en el estratificado
son más difíciles de investigar, aunque una buena limpieza de la sentina
y un recorrido ayudado por una luz potente puede denunciar la ausencia
o presencia de grietas.
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