El GPS: Sugerencias para principiantes
 

Por A. Becquer Casaballe

El precio accesible de los receptores de GPS lo han convertido en un sistema de ayuda a la navegación casi difundido como el compás, la corredera y la ecosonda. En los Estados Unidos y varios países europeos, constituye el sistema primario para la obtención de la posición, habiéndose descartado al sextante, almanaque náutico y tablas de cálculos.

Existirán quienes lo emplean, con buena visibilidad, solo para la recalada en el Pilote 8 y el cruce del Canal Emilio Mitre siguiendo la ruta por las boyas Unen B y A. Están quienes confían ciegamente en la información que proporcionan, olvidándose de actualizar sus cartas de navegación y de transportar las posiciones obtenidas, con lápiz, sobre la misma carta. Ni que decir de omitir las paralelas o del talco. Entonces, puede suceder que desde la Boya Unen A hasta Colonia, navegando los 34°30 Sur, pasen por encima de algún casco hundido.

Recuérdelo, el GPS no es un radar así que no advierte los obstáculos en la superficie ni toma decisiones sobre cuál es la mejor ruta para llegar de un punto a otro.

Debemos interpretar que el receptor de GPS es ciertamente parte de un sofisticado sistema de ayuda a la navegación, confiable y preciso la mayor parte del tiempo pero que, sin embargo, no es un Oráculo infalible. Incluso puede romperse o quedarse sin energía.

Pues bien, para comenzar entendamos que como parte de un sistema pasivo de ayuda a la navegación se debe utilizar en conjunción con otros instrumentos, tales como el compás y la ecosonda, además de publicaciones tales como cartas náuticas -y lo repetimos, actualizadas-, Faros y Señales Marítimas y Derrotero de la zona.

El GPS satisface los requerimientos de la navegación en aguas libres pero, en el caso de canales, a la vista de la costa, pasos estrechos y en cualquier otra situación donde sea necesario posicionar el barco con una gran exactitud, es prudente obtener marcaciones o navegar, cuando el lugar lo permita, siguiendo enfilaciones,  atendiendo los procedimientos que hacen al arte de navegar.

Hechas esas salvedades, veamos entonces que nos depara esta maravilla de la electrónica y como se lo utiliza en la práctica. Para ejemplificar, recurrimos al conocido Garmin GPS-38 Personal Navigator, uno de los modelos más pequeños y completos que existen, al que accedimos por gentileza de Costanera Uno. No ingresaremos en el análisis detallado de sus posibilidades porque, para eso, existe obviamente el manual del usuario. Así que trataremos sobre los conceptos específicos de las funciones operativas del receptor.

Pues bien, supongamos que usted acaba de adquirir un receptor de GPS y está dispuesto a encenderlo y descubrir sus posibilidades paso por paso.

Alimentación eléctrica.

Los GPS portátiles pueden ser alimentados tanto por pilas como conectados a la red del barco de 12 Voltios.

En el primer caso, se recomienda siempre el uso de pilas alcalinas (alkaline), que se caracterizan por tener una vida más prolongada, entregar efectivamente el voltaje específico y funcionar en un rango de temperaturas más amplio. Las pilas deben ser frescas. Cuando se agotan, debe cambiarse todo el conjunto, es decir, nunca mezclar pilas usadas con pilas nuevas.

En cambio, sin se utiliza la red de 12 Voltios del barco, debe hacerse a través del "kit" de acople ya que éste dispone de un transformador que reduce el voltaje al que necesita el equipo. Jamás conectarlo directamente y, al hacer las conexiones, verificar la polaridad con un tester.

Primer encendido

El sistema de GPS tiene, entre sus características fundamentales, el Almanaque de la Constelación de Satélites. Ese Almanaque -comparable, conceptualmente, al Almanaque Náutico y Aeronáutico que contiene la información de los astros- forma parte del "software" de fábrica del equipo. Allí está almacenada electrónicamente la posición de los satélites. Obviamente, el receptor no sabe donde se encuentra pero debe determinar qué satélites pueden estar disponibles. Entonces, al hacer el primer encendido, se le debe "informar" al sistema con cierta aproximación donde se encuentra. En el caso del Río de la Plata, es suficiente con darle los datos de 34°00'00" Sur y 58°00'00" W (Weste u Oeste).

El ingreso de los datos de la posición "estimada" se hace únicamente: A) cuando el equipo es encendido por primera vez; B) cuando, estando apagado, es desplazado más de 500 millas náuticas desde la última posición obtenida; C) Si la memoria ha sido borrada, perdiendo toda la información que contenía.

Ubicación

El aparato necesita recibir la señal L1 que emiten los satélites sin interferencias. Estas pueden estar causadas por la propia estructura del barco, por fuertes campos magnéticos, por equipos generadores de frecuencias electromagnéticas o por obstrucciones del entorno (por ej., en la costa árboles, montañas, edificios, etc.).

De hecho, la antena del GPS -que en el caso del que nos ocupa está integrada al propio receptor- debe tener una visión libre del cielo. En las embarcaciones de PRFV (fibra de vidrio), la señal puede ser recepcionada incluso en su interior ya que ese material es "transparente" a las radiofrecuencias.

De todas maneras, debe cuidarse que la antena no esté próxima de la antena del radar o del equipo de BLU. Es demasiado común ver a cruceros que tienen instalada la antena del GPS exactamente a la misma altura y al lado de la antena del radar. Eso no es correcto. Mencionemos, por otra parte, que la emisión de la antena del radar es "cancerígena": sí señor, así como está escrito. Vemos frecuentemente barcos cuya antena de radar está ubicada literalmente sobre la nuca del timonel. Como es otro tema, nos referiremos al mismo en un futuro artículo.

Adquisición de satélites

El equipo, luego de ser encendido, necesita un tiempo para recibir y procesar las señales emitidas por los satélites. Desde el momento que el sistema fue declarado en su "total capacidad operativa", se dispone en cualquier latitud de la cantidad necesaria de satélites. Como el GPS ha sido diseñado para proporcionar información 3D (3 Dimensiones), si se lo emplea en su máxima capacidad necesitará por lo menos de 4 satélites simultáneos. En el caso de los barcos, la altitud es un dato absolutamente innecesario: siempre se está al nivel del mar. Además, es también impreciso, ya que tiene normalmente un error de varias decenas de metros. Entonces, lo recomendable, es cargar manualmente la altitud en forma manual. Esta será aquella que existe entre la línea de flotación y la antena. De esa manera, el GPS necesita únicamente de 3 satélites para proporcionar la posición en Latitud y Longitud, que es lo que nos interesa.

El GPS, al ser encendido, informa por medio de barras verticales (en el caso del Garmin) la calidad de la señal y la identificación del satélite que está siendo procesado. Luego de transcurrido un tiempo, que es el que necesita para identificar y procesar los datos proporcionados por los satélites, el GPS indica la posición en Latitud/Longitud.

Modelo Geodésico

 Como la información de Latitud/Longitud debe ser trasladada a la carta (o de la carta al GPS, en el caso que se carguen los célebres "puntos de derrota" o waypoints), el GPS tiene como "default" (programado de fábrica) el sistema WGS-84. Las cartas editadas por el Servicio de Hidrografía naval, respecto al WGS-84 deben ser corregidas: latitud sumar 1,5" (segundos) y en longitud restar 2,6". En la práctica, es una diferencia muy sutil.

El "punto de derrota"

Los célebres "waypoints" (que preferimos llamar "puntos de derrota") son, precisamente, puntos sobre la superficie de la tierra (en nuestro caso, del mar) expresados en Latitud/Longitud. Unidos entre sí proporcionan el camino y, como una derrota involucra necesariamente cambios de curso, es en cada cambio de curso que se debe memorizar un ¨punto de derrota”.

Por ejemplo, navegamos desde la desembocadura de río Luján a Colonia, por lo menos realizaremos los siguientes cambios de rumbo o caídas para cubrir las diversas "piernas":  de río Luján a Boya km 19 Canal Costanero, de Km 19 a Pilote 8; de Pilote 8 a Boya B Unen; de Boya B Unen a Boya A Unen, de Boya A Unen a a Farola escollera Puerto de Colonia. Cantidad de "puntos de derrota": 5. ¿Qué tal?

Entonces, antes de iniciar el viaje, obteniendo la posición de esos "puntos" en las cartas (en la de menor escala), los cargamos en el GPS. Este nos indicará, desde nuestra posición, la marcación hacia cada punto, la distancia a que nos encontramos, la velocidad sobre el fondo, el tiempo que tardaremos en alcanzarlo y la hora a la que vamos a llegar. ¿Le parece poco?

Pero como un barco no es un tren sobre carriles, ya que sufre deriva y abatimiento, el GPS nos va señalando si nos apartamos del rumbo correcto porque, para él, no existe ni la corriente, ni el viento ni es afectado por la declinación magnética ni la desviación del compás.

¿Debemos olvidarnos entonces del compás? Categóricamente: No. El GPS no recibe todo el tiempo una misma calidad de señal. Esta se degrada por varias razones que van desde la actividad solar hasta las condiciones en la ionosfera. Por suerte no es afectado por el estado del tiempo o las nubes. Entonces, leído el Rv en la pantalla del GPS para alcanzar el próximo punto de derrota, gobernamos guiándonos por el compás y haciendo las correcciones por deriva y abatimiento que, a su vez, nos irá señalando el GPS. Es decir, que éste nos indica el error de curso. Ahora, tratar de usar al GPS como compás puede llevarnos a que, con la intención de recalar en Colonia, terminemos navegando en zig-zag.

Una buena medida es ir marcando, en la carta, cada una hora, la posición que nos proporciona el GPS. No sea que de improvisto se apague, nos quedemos sin pilas o sin energía eléctrica y no sepamos donde estamos ni para donde vamos.

Otra utilidad de los "puntos de derrota" es indicar donde se encuentran obstrucciones. El GPS no es una carta electrónica (aunque pueda funcionar asociado a ésta), así que ignora donde está el Guayacán, el Norma Mabel, la AHVR Nº 4 o la roca Anita. Es una buena medida ingresar en su memoria, como "waypoints", los obstáculos para, precisamente, evitarlos.

El Garmin 38, en este sentido, ha sido muy bien pensado ya que, en una de sus pantallas, indica los 9 "waypoints" más próximos que se encuentran en un radio de 100 millas, dando como centro la propia posición. Entonces se trata de mantenerse en franquía de los peligros. Naturalmente, la información de donde se encuentran éstos se obtiene del Derrotero y, en el caso del Río de la Plata, incluso por los documentos producidos por la Unen.

Por cierto que los "puntos de derrota" pueden ser ingresados al GPS en forma manual o automáticamente. En este último caso, se hace "salvando" la posición actual o, en forma más sofisticada, por marcación y distancia desde un punto conocido.

Los "waypoints" son identificados por un número si es cargado automáticamente o por un nombre si lo hacemos manualmente. Pero uno que haya sido cargado automáticamente puede ser "renombrado". De esa manera, se conforma un listado de "puntos de derrota" a los que se puede acceder en todo momento e, incluso, modificar. ¿Qué utilidad tiene esto? Puede suceder que los carguemos, antes de iniciar una travesía, los que necesitamos y, a medida que avanzamos, al pasar por los mismos, le hagamos correcciones.

Por otra parte, una sucesión de puntos de derrota nos proporcionan una ruta. Para ir a Colonia, por ejemplo, coinciden varios de esos puntos con los necesarios para ir a Riachuelo.

En el caso del Garmin 38, se pueden almacenar hasta 250 "waypoints" que, ciertamente, son muchos más de los que se puede necesitar para ir a Florianópolis, Mar del Plata, Colonia, Punta del Este e, incluso, remontar por Paso Márquez el río Uruguay hasta Río Negro.

Un consejo: tenga un "back-up", en una libreta, de todos los puntos almacenados en el GPS. Lo mismo es válido para las agendas electrónicas y las computadoras (en este caso en disquetes o en un disco duro removible). La información almacenada en su GPS es el valor que usted le ha agregado al mismo. Si por un error borra toda esa información o se le rompe, ha perdido entonces más que un aparato. Se los digo por experiencia: una vez borré, por propia torpeza, todo lo que tenía en el GPS pero, como soy previsor, estaban copiados minuciosamente en la bendita libreta.

Para finalizar este artículo que, espero, sea de alguna utilidad para quienes son principiantes con el GPS -como alguna vez lo fuimos todos-, tenga siempre presente que se trata de una ayuda a la navegación como la calculadora electrónica lo es para un administrativo, pero jamás sustituye los conocimientos que se requieren en el arte de la navegación.